La desaparición de Francesco Comunello. La década de los 80: nuevos retos para Francom
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La desaparición de Francesco Comunello. La década de los 80: nuevos retos para Francom

Aquí el video que cuenta la historia del grupo Syncro.

La desaparición del fundador

Francesco Comunello estableció con la nueva nave unas bases sólidas para la futura actividad de Francom, pero el destino había previsto para él un final distinto.

Sólo un año después, en el 1982, un accidente de coche volviendo de la feria de Colonia puso fin a su vida. Francesco dejaba a su mujer Maria y a sus hijos Luca (19), Bibiana (14) y Adamo (12). En los días y semanas que siguieron al trágico suceso se decidió el futuro de la empresa: Luca, el primogénito que en aquella época tenía sólo diecinueve años, dejó sus estudios para tomar las riendas de Francom junto a su madre. A él se unieron con los años el hermano Adamo y la mujer de Luca, Fabiola.

Gracias a la ayuda de muchas personas, amigos, trabajadores y colaboradores, la empresa reanudó su trabajo, superando la conmoción y mirando al futuro.

La década de los 80

Desde un punto de vista económico el periodo era sumamente florido para el territorio véneto: la producción, en el sector industrial y en los servicios, estaba en alza y aumentaba a una velocidad claramente superior respecto al resto de Italia, y Francom no era una excepción.

En 1989, año de la caída del muro de Berlín, la empresa alcanzó la cifra récord de 300.000 cajas portaherramientas fabricadas en 12 meses.

La década de los 90

Con la llegada de la década de los 90, en el horizonte se perfilaban nuevos cambios: la globalización empezaba a hacer sentir sus efectos en el mercado italiano, comparando productos y precios nacionales con la competencia de un mundo que repentinamente aparecía sin límites. Para Francom este hecho significó un nuevo reto: la llegada de las cajas portaherramientas de plástico de los Estados Unidos provocó una disminución en el mercado de las cajas metálicas que alcanzó el 90%.

La dirección de la empresa volvió a cambiar de rumbo, favoreciendo la ley de la oferta y la demanda, y puso en marcha la producción de maletines en metal para minuterías y herramientas, paneles portaherramientas y cajas fuertes. Esta decisión provocó una renovación también técnica en las fases de producción, con la adopción de maquinaria de control numérico que permitió que la empresa se fuera liberando de la dependencia de terceras empresas.